Con ese título (y un subtítulo por determinar) culminará mi investigación sobre la Antropología Social y Cultural, y lo hará en forma de libro.
En él incluiré mi relación con la Antropología desde cero, ¿en qué momento la conocí? ¿Cómo y por qué decidir estudiar esta disciplina que tan pocos conocen (para mi gusto)? Cuando digo que pocos la conocen, algunas personas podrían rasgarse las vestiduras y acusarme de difamación. Seguro que son personas acostumbradas a la Antropología, antropólogos/as ya titulados, profesores o gente que está cerca de algún círculo académico afín. Está claro que si convives con ella tienes que conocerla, pero correr el riesgo de suponer que todo el mundo la conoce porque lo haces tú y tus allegados, es para mí, un grave error.
Mi afirmación tiene una base firme que hace unos años (cuando estudiaba) no vislumbré Al decirme algún profesor del grado que sufría de suponitis aguda (exageración) y que estaba equivocada, no supe qué responder. Por aquel entonces suponía que los doctorados y catedráticos son los que saben de estas cosas y yo solo era una alumna más con ideas rocambolescas en la cabeza, ¿por qué no podía proponer ideas normales? Aunque en el fondo de mi ser, sí comprendía el problema: ellos no lo ven porque están en el círculo académico. Un círculo bastante cerrado (y amplio al mismo tiempo) donde no existe tal grado de desconocimiento de la disciplina, como es obvio. Todo gira en torno a ella, libros, nuevas publicaciones, simposios, congresos... Ahí bien agarrada la Antropología, que no salga fuera y se resfríe. Sin embargo, yo hablaba a nivel general, a pie de calle.
¿Cómo podía saber que muchos ignoran lo que es esta disciplina? Basta con echar un vistazo al número de universidades que ofertan su grado en España o ver que no existe en ningún nivel inferior de estudios (en algún momento existió en Bachiller de algunas comunidades autónomas) Si los estudiantes no la conocen, si nadie le habla de ella cuando eligen su futuro, está condenada a la desaparición. Sumado a eso, las universidades no encuentran motivos para incluirla en sus ofertas de estudios. ¿Por qué? ¡Por el propio desconocimiento! Tanto de unos como de otros. Los estudiantes no saben lo qué es ni para qué sirve, las universidades no van a ofrecer algo que no tenga demanda... Entramos dentro de una serpiente que se muerde la cola y no podemos salir de ahí.
La solución es compleja. No pretendo llegar y hacer que todo el mundo se apasione por la Antropología. Al menos, me conformaría con cambiar los datos que recogí durante mi TFG.
Sigo escribiendo y analizando, que para algo tengo mi título de antropóloga. Hasta ahora solo me ha servido para eso.


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